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Adolescentes deprimidos

La depresión se caracteriza porque existe un ánimo depresivo o irritable casi todos los días, la mayor parte del día, por un período de a lo menos dos semanas.

Hoy en día pareciera que la depresión ronda la vida cotidiana de muchos hogares. Y es que se trata de un trastorno del ánimo que puede manifestarse a cualquier edad. La prevalencia del trastorno depresivo mayor en adolescentes es alrededor de un 4%.

En este tema hay diferencia por sexo: por cada dos mujeres enfermas, hay un hombre (la misma relación que se presenta en adultos). También se ha encontrado relación entre depresión y mal funcionamiento familiar, existiendo una relación entre la depresión presentada por los padres y la de sus hijos. Al parecer no se evidencian diferencias por niveles socioeconómicos. La co-morbilidad (presencia de otra enfermedad) en adolescentes que tienen depresión es alta (más de la mitad de los casos). Entre éstas es importante mencionar los trastornos ansiosos, trastornos de la conducta y el abuso de sustancias.

La depresión se caracteriza porque existe un ánimo depresivo o irritable casi todos los días, la mayor parte del día, por un período de a lo menos dos semanas. Este trastorno altera el desarrollo normal del individuo, generando una discapacidad en sus funciones sociales, escolares y emocionales. El hermano menor de la depresión mayor es la distimia. En ésta existe un ánimo depresivo de manera crónica, que es menos intenso que en la depresión. La duración de este cuadro, necesaria para realizar el diagnóstico, es de al menos un año. Durante este período el adolescente puede referir períodos de bienestar cortos, de no más de una semana. En algunos casos, sobre la distimia se puede presentar una depresión, lo que se denomina depresión doble.

La depresión tiene otros síntomas aparte del ánimo depresivo o irritable: alteración del apetito (aumento o disminución), dificultad para dormir o exceso de sueño, falta de energía, inquietud motora o enlentecimiento, pérdida de interés por actividades usuales, ideas de culpa, disminución en la capacidad de concentración, pensamientos recurrentes de muerte o ideas suicidas. En adolescentes, además, hay que destacar la presencia de apariencia triste, apatía, sentimiento de incapacidad, irritabilidad, síntomas físicos (ejemplo, dolores abdominales), problemas conductuales (dentro de la familia o en el colegio).

Cabe destacar que los pacientes que presentan depresión precozmente, como los adolescentes, pueden desarrollar un trastorno del ánimo bipolar en el 20 a 40% de los casos. La bipolaridad es un cuadro de curso crónico que no sólo presenta episodios depresivos, sino también maníacos, hipomaníacos y mixtos. Lo anterior hace que sea muy importante la educación del paciente y de su familia.

Si la enfermedad no es tratada, evoluciona y se prolonga en el tiempo. Un episodio puede durar entre 7 a 9 meses, necesitándose tratamientos de por lo menos 12 meses de duración. Cuando los tratamientos son abandonados precozmente, hay un riesgo de volver a presentar el cuadro en más de la mitad de los casos.

El diagnóstico debe realizarlo un médico psiquiatra infanto- juvenil, quien hace una entrevista al paciente y a la familia, y se contacta con los profesores del colegio cuando la situación lo amerita. También indica exámenes de laboratorio para descartar que otra causa médica esté intensificando o provocando el cuadro.

Tratamiento apropiado

El tratamiento de la depresión es multi modal y considera intervenciones con el paciente, la familia, pares y colegio. La mayoría de las veces el tratamiento médico-psiquiátrico se complementa con psicoterapia individual y, cuando el caso lo amerita, también se realiza una intervención familiar.

La terapia biológica, es decir, la indicación de fármacos, se debe realizar cuando hay alteración de ritmos biológicos. Dentro de éstos se encuentra el sueño, apetito y motilidad. Actualmente hay fármacos seguros que no producen dependencia y que no interfieren con el desarrollo del adolescente.

La hospitalización es una herramienta terapéutica cuando está presente la ideación suicida o cuando hay, por ejemplo, otra patología concomitante, como dependencia de sustancias de abuso, trastornos alimentarios, entre otros.

Para finalizar, es importante destacar la importancia de realizar un diagnóstico precoz, para que no se altere el desarrollo normal del individuo en una etapa tan importante como es la adolescencia, en la cual se cristaliza la personalidad.

Por: Marcela Babul, psiquiatra UC.

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