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Primera comida del bebé

La primera comida es todo un hito en la vida de tu bebé. Hay papás “chochos” que hacen del acontecimiento un evento fotográfico.

La recomendación de pediatras y nutricionistas es iniciar la comida sólida del bebé alrededor de los 6 meses, porque fisiológicamente el organismo ya está preparado con un sistema digestivo maduro, con riñones en condiciones de procesar los nuevos alimentos y con una mandíbula capaz de realizar los movimientos propios de la  masticación.

Éstos deberán ser paulatinamente ejercitados a objeto de alcanzar la fuerza y rapidez adecuada para hacer del acto de comer una función eficiente. Además, la lengua adquiere el reflejo de envío del bolo alimenticio hacia atrás, que aparece de manera natural y adquiere mejor fluidez en la medida que madura.

Como ves, este es un proceso complejo y por lo mismo requiere de muchísima paciencia y comprensión no sólo de los procesos fisiológicos, sino de todo lo que sucede cuando el niño comienza a comer.

Todo un mundo de nuevas experiencias

Comenzar la alimentación sólida enfrenta a los bebés a un mundo nuevo que con frecuencia los padres no perciben, porque están centrados exclusivamente en que el niño o niña acepte la comida. No se debe olvidar que el primer año de vida es el período en que la actividad cerebral es tal vez la más intensa de la niñez y que cada experiencia nueva es un estímulo que va directo al cerebro.

Nuestro rol entonces es transformar ese estímulo en aprendizaje.

Nueva posición

La guagua deberá aprender que la comida sólida podrá ingerirla mejor sentada, lo que le permitirá mayor autonomía, mejor condición para compartir socialmente y para aprender de otros por imitación. Por tanto, es muy importante que los niños mantengan la posición erguida; a veces, los adultos, intentando hacer más fácil esta transición, los recuestan o ubican semi-acostados. Esta posición hacia atrás  dificulta la ingesta de los sólidos y puede provocar la devolución de los alimentos.

Nuevas experiencias sensoriales

A esta edad los niños tienden a llevarse todo a la boca. Es a través de ella que conocen e investigan toda la gama de materiales a su alcance, aprenden a conocer lo duro de lo blando, lo áspero de lo suave. Sin duda, en esta etapa, la gran cantidad de terminaciones nerviosas en la boca y la lengua son instrumentos privilegiados para entregar al niño o niña la información que necesita para conocer el mundo que lo rodea.

En este contexto, los alimentos sólidos traen la experiencia innovadora de cambiar la suavidad y flexibilidad del pecho (o del chupete, para quienes toman mamadera o biberón) por la dureza de la cuchara. A las formas anatómicas y adaptables se contrapone la rigidez. Es lógico que este hecho le provoque extrañeza y la demuestre ya sea con un principio de rechazo o, a veces, dejando la cuchara mayor tiempo en la boca porque desea conocerla. No pierda su paciencia, insista siempre con cariño y suavemente, no “vuelva atrás” con el biberón y sobre todo, no intente darle la comida en él. De a poco comprenderá que “esa comida” es con cuchara… y la aceptará.

Nuevos sabores

La transición del sabor dulzón de la leche, único alimento que el bebé conoce hasta ahora, a los sabores propios de los alimentos es también relevante. Preocúpate de que la comida esté bien molida (pasada por cedazo o licuadora), y ponla en su boca en pequeñas cantidades con una cuchara pequeña de bordes lisos. Es muy común que el bebé “ponga caras”, tire hacia afuera la comida o haga arcadas. No te asustes ni pienses “esto no le gustó”, al menos no la primera vez que suceda.

Si algo definitivamente es rechazado, mantén la calma, sonríele. Todos tenemos gustos distintos y los bebés son personas que manifiestan desde pequeños su singularidad. En caso que tire la comida para afuera, insiste con cariño, muy de a poquito y conversándole tranquilamente. Respecto a las arcadas, sólo indican que el bebé no logra tragar o que aún no sabe cómo hacerlo. Insiste con cuidado, con una porción aún más pequeña en la punta de la cucharita. Y dale tiempo suficiente para que la trague.

Nuevos olores

El olfato de tu guagua también se activa. Es una novedad y está adquiriendo así otro conocimiento. Aún cuando no lo manifiesten abiertamente, hay una estimulación que se está grabando en su cerebro. Puedes contribuir a fijar y a ampliar este conocimiento acercando con cuidado los nuevos alimentos a su nariz y contándole qué alimento es.

Nuevos colores

Esta es una forma importante de incentivar la comida. Algunos estudios muestran que los colores rojo, amarillo y naranja ayudan a que los bebés acepten mejor los alimentos. Si bien desde el punto de vista nutricional se recomienda mezclar los alimentos de  las primeras papillas, se pueden presentar pequeñas porciones de cada uno de ellos, mezclándolas al momento de ingerirlas.

Nuevas consistencias, nuevas texturas

Desde la consistencia líquida de la leche, el bebé va a pasar a una pastosa y cremosa que lo preparará para la siguiente etapa, la de los alimentos sólidos molidos (no licuados ni pasados por cedazo). Este paso paulatino cierra una etapa de nuevos conocimientos, irá familiarizándose con las consistencias de cada una de las verduras y frutas, que aún estando molidas son distintas. El pediatra te aconsejará el mejor momento para pasar a la siguiente etapa.

Consejos prácticos

  • El ambiente emocional que rodea al bebé a la hora de su comida.
  • El adulto debe generar el ambiente adecuado.
  • Siempre colócate frente a tu bebé, a su misma altura
  • Si el bebé NO quiere más, retire el plato con tranquilidad.
  • Para las primeras comidas usa cucharitas pequeñas, redondeadas y suaves.
  • Entrégale siempre otra cucharita idéntica al bebé, así se acostumbrará que este implemento.
  • Una vez terminada la hora de la comida guarda las cucharas. No son juguetes.
  • hábitos de higiene: lava siempre las manos del bebé antes de cada comida.
  • No dejes de conversar con tu niño o niña acerca de lo que está haciendo y por qué.
  • Los niños quieren conocer todo lo que es nuevo para ellos: deja que tome el alimento con las manos.

Por: Junji.

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