¿Por qué es importante que los bebés disfruten del aire libre?

Las actividades en familia son indispensables y valiosas para lograr un acercamiento, unión y comunicación entre sus miembros. Por ello, debemos hacer una pausa y promover ciertos cambios al interior de la familia. Pasear y disfrutar al aire libre es uno de ellos.

La sicóloga Paula Ramírez señala que podemos tener razones como la falta de tiempo o mucho trabajo, pero si realmente se tiene interés por compartir momentos juntos seguramente encontraremos la forma de lograrlo.

“Es muy bueno que los padres motiven a sus hijos a estar constantemente activos y resulta mejor si ellos les dan un buen ejemplo. El planear actividades físicas al aire libre en las que toda la familia participe, además de ser muy saludable, propicia un acercamiento, conocimiento y comunicación más directa con ellos”, indica.

Las empresas infantiles han entendido este mensaje y han propiciado la creación de diversos productos que facilitan la movilidad de padres e hijos al aire libre. Hoy en día, un recién nacido no se queda sin salir de casa durante un mes completo, como era lo usual en tiempos pasados. Ya no hay restricciones y los pequeños pueden pasear junto a sus padres a bordo de un coche, un portabebé o una silla de auto. Es más, los amantes de los deportes pueden planificar un día de trote junto al bebé en un coche deportivo.

Algunas consideraciones

Ya sabemos que podemos salir con el bebé a distintos lugares. Sin embargo, con un recién nacido hay que tener ciertas precauciones como evitar las aglomeraciones y el contacto con personas que padezcan enfermedades contagiosas. Asimismo, se debe tener cuidado con exponerlos a los rayos ultravioletas del sol, pues su piel es extremadamente delicada. Cuando se acerca el verano, conviene no sacarlos de paseo entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde.

En el caso de las mochilas para bebé (portabebé), se trata de un invento cómodo para los padres, pues además de evitar la carga en brazos permite un contacto físico muy estrecho -que se pierde en el coche- y no ofrece peligro para la espalda. Lo importante es que siempre vayan debidamente sujetos en un modelo adecuado a su edad.

En el vehículo se debe utilizar una silla de bebé “nido”, las cuales son fabricadas pensando en la comodidad y seguridad del bebé. La silla debe estar bien anclada y orientada hacia atrás.

En cuanto a los coches, existe una variada oferta en el mercado que se clasifica principalmente por la funcionalidad que se le dará. De este modo, existen coches cunas, coches de paseo y coches deportivos (de tres ruedas). Conviene elegir un coche de fácil manejo, que incorpore capota o sombrilla para proteger al pequeño del sol y que pueda plegarse sin complicaciones, por si se requiere entrar en algún lugar para cambiarle pañales o darle de comer. Es importante también que el coche disponga de una cesta amplia –suele estar colocada debajo del chasis– a fin de guardar todo lo que el niño pueda necesitar: pañales, ropa de recambio, mamadera y juguetes.

No olvidar la comunicación

Los paseos son buenos tanto para el bebé como para la madre, quien puede salir del aislamiento de casa. El contacto con el exterior favorece el desarrollo de los sentidos del bebé. Los sonidos de la calle estimulan su capacidad auditiva y aprende a distinguir caras nuevas, perfeccionando su agudeza visual.

La familia es la primera escuela donde aprendemos cómo comunicarnos y esta enseñanza determinará cómo nos relacionamos con los demás. De acuerdo con la opinión de la sicóloga Paula Ramírez, en todo lo que hacemos, decimos o dejamos de hacer, estamos comunicando algo, ya que se establece una relación con el otro.

En esa relación puede haber un convenio sin palabras de no hablarse, por ejemplo, cuando salimos a jugar al parque, a andar en bicicleta, a trotar, etc. Es importante distinguir que existen 2 formas de comunicarnos: verbal y no verbal. Lo verbal se refiere a la comunicación a través de lo que decimos o escribimos. Lo no verbal corresponde a gestos, actitudes, posturas corporales, tonos de voz y/o miradas que hacemos cuando nos relacionamos con otros.

Las actividades familiares al aire libre son convenientes para que cada uno pueda expresar sus emociones y necesidades, permitiendo así crear un clima de confianza y aceptación que facilita la expresión de afectos y el logro de soluciones comunes. Si empezamos esta rutina desde que nuestros hijos son pequeños, mejor aún.

 

 

 

 

 

 

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