Baños calientes en el embarazo: ¿se puede?

Durante el embarazo, la queja más común que se puede escuchar y sobre todo desde el final del segundo trimestre, es la sensación de “cuerpo pesado” que tienen las embarazadas. Por ello, es común que las mujeres busquen alivio en el agua, conocida fuente de relajación para el ser humano, ya sea a través de baños de tina, saunas, piscinas o termas.

Mónica Canales, enfermera y docente Facultad de Enfermería Universidad Andrés Bello, señala que el agua es efectivamente una fuente estimulante y vigorizante. Sin embargo, debe ser utilizada con precaución sobre todo el agua caliente, vapor o sauna, que no son recomendables durante el embarazo.

La exposición del cuerpo a agua de elevada temperatura puede provocar hipertemia, que es una temperatura corporal anormalmente alta. En términos generales, la temperatura corporal normal de las personas es de unos 37ºC, índice que en las embarazadas no debe superar los 38ºC. Estas pueden generar un efecto nocivo en el sistema de irrigación placentaria, debido a que al calentarse el cuerpo de la madre, la sangre se dirigirá al sistema cutáneo (la piel), provocando una vasodilatación del sistema circulatorio, para eliminar el calor corporal. Esto implica una disminución de la circulación hacia el feto, restándole el aporte necesario de nutrientes, pero lo que es más riesgoso, el aporte necesario de oxígeno para que el niño cumpla con sus funciones vitales, afectando potencialmente el desarrollo del feto.

Algunos estudios indican un riesgo mayor de malformaciones neurológicas en niños cuyas madres estuvieron expuestas a elevadas temperaturas durante su primera etapa de embarazo.

Asimismo, otras investigaciones sugieren un riesgo más elevando de abortos espontáneos asociados a elevadas temperaturas.

Consejos

  • 1. Consulte con su médico o con la matrona, el deseo de utilizar baños calientes, sauna o termas.
  • 2. Nunca se sumerja en agua caliente por más de 10 minutos.
  • 3. Si la mujer, además de estar embarazada tiene varices, definitivamente no debe utilizar el agua caliente, dado a los efectos nocivos, no sólo para su niño, sino que para su propio sistema circulatorio y venoso, que ya se encuentra deficiente por la presencia de las várices.
  • 4. Las embarazadas sí pueden ingresar a piscinas temperadas, que tengan una temperatura no superior a los 37°C. La flotación otorga variados beneficios como mayor amplitud de movimientos, relajación y sensación de tranquilidad, mayor flexibilidad articular, fortalecimiento muscular, disminución de los dolores de cuello y espalda, mejora la capacidad respiratoria, entre otros.
  • 5. La natación y la hidroterapia son las actividades más adecuadas para las embarazadas y sus hijos. Son el ejercicio más suave y la relajación más profunda, elementos básicos durante el embarazo. Estos ejercicios, pueden ser practicados desde el 3er mes de embarazo hasta el final del mismo, con autorización médica.
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