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Por qué evitar el consumo de anís estrellado

El anís estrellado proviene de un árbol de  China y desde años ha sido comercializado en Chile. Según la creencia popular tendría propiedades que disminuirían flatulencias y cólicos. Es así como ha sido costumbre consumir este producto en forma de agüitas, lo que incluye a bebés y niños.

Sin embargo, ya no estaría siendo visto como producto “estrella” debido a la intoxicación de lactantes en el mes de junio. Pasó de ser un remedio casero a uno con advertencia por parte del Instituto de Salud Pública para no ser administrado en menores.

“El ISP hace un llamado a tener precaución en el consumo de infusiones elaboradas con anís estrellado, sobre todo en lactantes y niños. Su consumo en altas cantidades puede ser tóxico. Lo anterior a raíz de los casos de intoxicaciones que se han presentado en lactantes que ingirieron anís estrellado en infusiones concentradas. Esto para el alivio de los cólicos, basado en su uso tradicional”, indica en parte de su comunicado.

Reacciones adversas

El nutricionista y profesor de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Juan José Rojas, advierte que el uso del anís estrellado es habitual en Chile por sus efectos terapéuticos. Pero sus reacciones adversas no son plenamente conocidas.

“Se han descrito casos de niños menores de tres meses que al consumir este producto han presentado irritabilidad, movimientos anormales o convulsiones. También vómitos y diarrea”, indica.

El anís estrellado se ha usado como calmante digestivo, para tratar la aerofagia (ingreso de aire al estómago al comer), dispepsia y en el cólico del lactante. También en cuadros de tos por su efecto expectorante. Su efecto antiespasmódico se debe a la presencia de anetol, que actúa sobre el músculo liso intestinal y bronquial. También se ha descrito que actúa como estimulante del apetito, analgésico, narcótico, antioxidante y antibacteriano.

Pese a las cualidades debe hacerse un llamado de atención. “Aunque el anís estrellado pudiese tener aplicaciones terapéuticas, su utilización incontrolada conlleva riesgo para la salud. Es potencialmente neurotóxico dado su alto contenido de aceites esenciales anetol y estragol. Estos tienen efecto tóxico sobre el sistema nervioso central. Se han informado cuadros de hiperexcitabilidad nerviosa, convulsiones e incluso depresión del sistema nervioso central, coma, depresión respiratoria y muerte”, menciona.

Más riesgo en niños

Rojas comenta que otro riesgo asociado a su consumo es la toxicidad hepática. “Se incluye insuficiencia hepática, dermatitis de contacto e hipersensibilidad”, detalla.

El profesional advierte, además, que al contener unas sustancias llamadas veranisatinas (responsables de las convulsiones y toxicidad letal en estudios con ratas) podría ocasionar bajos niveles de calcio sanguíneo y disminución de la temperatura corporal.

“El problema de este producto es que en los niños es más frecuente la toxicidad, ya que los procesos metabólicos y de eliminación están disminuidos”, señala.

Como conclusión insiste en la prevención. “Si bien los estudios sobre el efecto del consumo de anís en niños no son concluyentes, la evidencia parcial que se tiene justifica plenamente evitar su consumo hasta que no se disponga de más estudios”, finaliza.

 

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