El poder del descanso

La Real Academia Española define de dos maneras la palabra ocio: como el tiempo libre de una persona y como obras de ingenio que alguien forma en los ratos que le dejan libres sus principales ocupaciones. Proviene del latín “otium”, tiempo de descanso del cuerpo y recreación del espíritu, necesario para volver al trabajo. Lamentablemente, cada vez restamos más tiempo al disfrute y al ocio y, peor aún, como señala Ximena Porras, directora de la carrera de Terapia Ocupacional de la U. Andrés Bello Viña del Mar, la sociedad los cataloga como algo negativo, que debe evitarse. “El mensaje que impera es: ‘es mejor estar ocupado en algo productivo’. Y no reparamos en que el ocio favorece el contacto consigo mismo, el autoconocimiento y la reflexión, que son fundamentales para la vida”, comenta.

Dentro de este panorama, las vacaciones ofrecen la oportunidad de desconectarnos de las obligaciones laborales y escolares, invitándonos al descanso físico y mental. ¿Pero existe una forma única de descansar? Claramente no, porque las personas son diferentes y tienen diversas formas de ocio y disfrute.

Joanna Klaber, sicóloga de Clínica Avansalud, señala que aunque existen pautas generales para definir el descanso, éste dependerá de cada persona. Hay algunas que prefieren dormir mucho y tranquilizar la mente en la mayor medida posible, mientras que otras prefieren carretear, estar con amigos y relajarse. “El descanso dependerá de lo que a cada uno le gusta hacer en sus ratos libres, por lo que no podemos dar una misma receta para todos. Si una persona es estresada durante el año, quizás lo más recomendable es que no esté todas las vacaciones ‘de guata al sol’, pues se va a aburrir. Podría escalar un cerro para descargar adrenalina”, indica.

Salir a caminar, cerrar los ojos en la playa, nadar, escuchar música, ir al cine, reunirse con la familia, embarcarse en la lectura de un buen libro, salir con amigos o dormir son algunas de las actividades que lideran la preferencia de quienes descansan de forma adecuada. Pero se debe considerar primero la etapa de vida en que se encuentra la persona. Hay algunos, los jóvenes sobre todo, que estarán más dispuestos a divertirse y pasarlo bien, mientras que otros querrán simplemente estar en su casa, leer y dormir. Son importantes las instancias de diversión, pero también lo es reponerse físicamente, por lo que es ideal dividir el tiempo de vacaciones entre ambas actividades y que cada cual planifique los días de acuerdo a lo que le guste hacer y donde se sienta realmente bien consigo mismo.

¿Dormir, dormir y dormir?

Cuando una persona está cansada se nota más irritable, malhumorada, todo le agota y está muy inestable emocionalmente. Por el contrario, cuando una persona está descansada se ve más alegre y relajada, tiene mejor disponibilidad y humor, es más estable. Como la idea de las vacaciones es repararnos física y mentalmente del cansancio que nos inundó en los meses anteriores, algunos pueden pensar que sólo les basta una cama y dormir. Pero no es tan así.

Los expertos señalan que el cuerpo se demora una semana más o menos en enterarse que está en su período de descanso. Además, los preparativos de las vacaciones se transforman a veces en un motivo de estrés y malos ratos, combinados con días largos y luminosos y temperaturas sobre 30 grados. Como consecuencia de estos factores, algunas personas suelen experimentar ciertos trastornos de sueño: duermen menos y peor. Para combatir este problema, los médicos recomiendan seguir una rutina similar de sueño todos los días, evitando el trasnoche, las comidas muy pesadas y el alcohol. A la alimentación sana se debe agregar la práctica de ejercicio constante al aire libre.

De acuerdo a la sicóloga de Avansalud, en las vacaciones es bueno dormir más horas de las que uno destina en días laborales, pero tampoco es sano irse al extremo y no hacer nada más que dormir; se necesita hacer una variación de las actividades. De hecho, añade que dormir no es suficiente para alcanzar reparación física y mental. “Si bien las horas de sueño sirven para recuperar el cuerpo del cansancio físico, también es necesario destinar horas a pasarlo bien, a realizar distintas actividades que permitan despejar la mente”, puntualiza.

Lo importante es no irse a los extremos. Usar las vacaciones como un tiempo para no hacer nada no permitirá que la mente descanse. Si a uno le gusta el deporte ojalá pueda practicarlo, pero tampoco se debe destinar todo el tiempo a hacer deporte. Lo mismo pasa con el carrete. “Hay que pensar que los excesos terminan por hacer mal”, agrega.

Descanso… con niños

Aunque estamos claros que los hijos son el tesoro más importante para los padres, al hablar de vacaciones y descanso pueden existir algunas complicaciones. Los niños, especialmente si son chicos, necesitan cuidados permanentes, además de tiempo de entretención.

Para la sicóloga de Avansalud, lo ideal es organizarse con las redes de apoyo, familiares y amigos, creando instancias de recreación como tardes de piscina, paseos por el día, encuentros con amigos, etc. Así los niños se divierten y los papás también aprovechan de relajarse y descansar.

Pensando en el descanso de los niños, la experta indica que no es recomendable hacer que en vacaciones se acuesten y levanten temprano. Lo mejor es que ideen actividades que les permitan hacer diferentes cosas para generar esparcimiento mental.

Lo ideal es que las personas planifiquen sus vacaciones de acuerdo a los que les guste hacer y donde se sientan realmente bien ellos mismos. Todos tienen diferentes gustos y algunos prefieren estar echados en la playa sin hacer nada versus otros que les gusta estar en un camping, subir a un cerro o carretear hasta las cinco de la madrugada. Es cosa de gustos, pero antes de entrar al trabajo, es vital darse días de transición, porque pasar de algo que te gusta hacer a trabajar al día siguiente va a ser un cambio muy brusco, independiente de lo que uno haya hecho en vacaciones.

Sigue estos consejos

  • Tome vacaciones todos los años.
  • Las vacaciones debieran durar tres semanas; cuatro días o una semana son sólo un descanso eventual.
  • Se recomienda realizar todo aquello que por tiempo no se puede hacer durante el año laboral, pero hacerlo de forma pausada, sin fijar fechas y sin establecer reglas al respecto.
  • Recuerde balancear los intereses propios con el resto de la familia.
  • Trate de olvidar el reloj. Las prisas o seguir un horario inflexible también en vacaciones pueden hacerlo esclavo de una nueva rutina.
  • Deje algunos días a la improvisación. Está bien ser organizado y planificar las vacaciones con antelación, pero hay que reservar unos días para hacer lo que se venga en gana. Disfrutará de su tiempo de ocio plenamente.
  • Evite estar completamente conectado con computador y celular. Tampoco se recomienda dejar todo porque estar aislados también estresa a ciertas personas.
  • No regrese el día antes que empiece el trabajo para que pueda retomar tranquilamente el ritmo.
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