Cómo enseñar a los niños a caer y levantarse

Por: Mónica Bulnes, sicóloga.

Confucio dijo: “A los hijos hay que educarlos con un poco de hambre y un poco de frío”. Cuando ves un video inspirador en redes sociales, muchas veces se trata de una persona saliendo adelante ante la adversidad. De esta frase célebre y de estas experiencias podemos concluir algo muy valioso: crecemos cuando aprendemos a superar dificultades. Cuando la estamos pasando mal nos vemos obligados a sacar fuerza y capacidad de nuestro interior para poder estar bien nuevamente.

Es por eso que no podemos facilitarle demasiado la vida a los hijos. No se trata de crearles problemas u obstaculizarles el camino “para que aprendan”, pero también debemos estar siempre vigilantes del manejo como padres que hacemos de las diferentes situaciones a las que se enfrentan, porque —sin querer—podríamos estarlos incapacitando.

La resiliencia es un término que los psicólogos tomamos de la física. Si, por ejemplo, al acero lo sometían a “traumas” como intenso calor (y se expandía) o intenso frío (y se contraía), y veían que después, en condiciones normales, el acero volvía a su forma original, se decía que era un material resiliente. De la misma manera se dice que una persona es resiliente cuando se recupera y es capaz de “re-armarse” después de una tragedia, gran estrés o grandes problemas.

La vida siempre tendrá momentos difíciles, unos más graves que otros. No podemos estar con los hijos todos los días ni todo el tiempo para protegerlos. De hecho, nuestro deber es justo lo contrario. Uno de nuestros objetivos como papás y mamás es preparar a los hijos para que cuando fracasen, cuando tengan problemas o una etapa complicada, sean capaces de levantarse nuevamente y seguir adelante. Y para eso debemos trabajar en las siguientes “C” durante la crianza de los niños.

Competencia

Significa tener habilidades para resolver favorablemente cualquier situación. Para esto:
-Ayuda a tu hijo a identificar sus fortalezas y a manejar sus defectos.
-Dale responsabilidades en casa de las cuales esté a cargo.
-Deja que trate de resolver una situación, antes de que tú intervengas.

Confianza

Significa saber que eres capaz (competente). Para esto:
-Identifica y habla con él sobre las cosas que ha hecho bien.
-No lo presiones con más de lo que es capaz de manejar.
-No lo compares con otros.

Conexión

Se refiere al desarrollo de estrechos vínculos con la familia y la comunidad que ayudan a construir una estructura de apoyo. Para esto:
-Mantengan un ambiente respetuoso y feliz en casa.
-Establece tradiciones familiares (“El día de campo mensual”, por ejemplo).
-No centres tus conversaciones en la revisión de las responsabilidades de tus hijos, sino en saber verdaderamente cómo les está yendo en su vida.

Carácter

Consiste en tener un sólido marco de valores que ayuden a determinar lo correcto y lo incorrecto, y a demostrar consideración y respeto por los demás. Para esto:
-Ayúdale a identificar cómo la conducta de uno afecta a otros.
-Evita comentarios o actitudes racistas, estereotipadas o irrespetuosas.
-Felicita sus conductas colaborativas o consideradas hacia otros.

Toda enseñanza importante toma tiempo aprenderla. Dale tiempo a tu hijo para que vaya internalizando lo que estas y otras acciones van dejando en él.

Tendrás hijos a los que les será más fácil levantarse después de un fracaso y otros que les demandará más esfuerzo y lo harán con quejas y una actitud negativa. Aunque es necesario promover la resiliencia en todos los hijos, será este último tipo de personalidad con quien tendrás que trabajar más cercanamente para que pueda desarrollar esta habilidad.

Mónica Bulnes. Sicóloga.
Creadora del portal www.preguntaleamonica.com.
Especialista en relaciones familiares y personales. Escritora y conferencista internacional.

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