Pareja: cómo abordar de mejor forma una pelea

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Por: Mónica Bulnes.

Uno de los índices que indican la calidad de una relación de pareja, no es si pelean o no (todas, hasta las más cariñosas, lo hacen). Una de las características que nos muestran qué tan bien se lleva un matrimonio es cómo discuten.

Es muy fácil ser educado y respetuoso cuando estamos de buen humor y tranquilos. Nuestro carácter se pone a prueba cuando estamos frustrados, molestos o alterados. También refleja quiénes somos en la manera que excusamos vuestras malas reacciones: “Yo grito porque ELLA me ignora cuando le hablo”; “Le dije que era un &€!%#¥ porque ÉL me ofendió primero”. La verdad es que deberíamos comportarnos siempre con dignidad e inteligencia, independiente de la reacción de la otra persona. Esto no siempre es sencillo, pero a base de persistencia (practicar insistentemente los “buenos modos” al discutir) y consistencia (reaccionar SIEMPRE de la misma manera: con educación), se vuelve cada día un poco más fácil.

Por supuesto, este estilo de reaccionar no significa resignarse a ser ofendido o permitir que el otro atente a tu integridad física, emocional o psicológica. Puedes tener una respuesta firme y decidida sin haber perdido nunca “el estilo”. Y con sólo retirarte, por ejemplo, indicándole a la persona que podrán seguir hablando cuando esté más tranquila, puedes cambiar por completo la dinámica de la conversación e ir estableciendo límites adecuados de conducta.

Toma nota

Solo es necesario recordar 7 sencillas consideraciones a la hora de manejar los desacuerdos con tu pareja, para que las cosas vayan mejor:

1-Mantén la discusión en privado. Nunca discutas frente a los niños, familiares o amigos.

2-Mantén la discusión en proporción. No exageres y no hables de otros problemas que no forman parte de la discusión.

3-No ofendas. Enfócate en el problema y no en las que percibes como “fallas personales” de tu pareja.

4-Mantén la discusión relevante. Es importante diferenciar por lo que es importante discutir y por lo que no. No siempre es necesario enojarse. Asimismo, también es necesario saber distinguir si la discusión es sobre un tema que es más “síntoma” que el problema real. Es decir, debemos hacer primero una reflexión sobre este cuarto punto, antes de hablar con la pareja.

5-Mantén la discusión orientada al objetivo. Siempre lo digo: sin meta, no hay logro. Si vas a hablar sobre algo que no te gusta o algo que quieres cambiar, es necesario que sepas claramente qué es lo que intentas obtener. Lo ideal es que sea una acción concreta: “Quisiera que me llames cuando vayas a llegar después de las 8 de la noche a la casa, para saber que comeremos más tarde”. “Quiero que salgamos juntos una noche a la semana solos”. Entre más específica sea la acción, más fácil podrás identificar si has alcanzado tu propósito. Y cuando lo consigas, detente. La discusión no debería continuar después de ese punto.

6-Reconoce la señal de paz de tu pareja. Cada persona tiene su manera particular de “hacer las paces”. Hay quien hace una pequeña broma para relajar la tensión del momento. Hay quienes hacen un cariño de algún tipo (una palmadita en la espalda, un abrazo, etc.). Aprender a “leer” la conducta de tu pareja les permite a los dos encontrar una manera tranquila y amable de retirarse. Es el anuncio de que la discusión ha terminado.

7-No alargues el disgusto innecesariamente. Si ya se pusieron de acuerdo, si hubo una disculpa en caso de una ofensa o si, en pocas palabras, terminó la discusión, no sigas con “cara de ofendido” por más tiempo. Este tipo de conductas provocan resentimiento y dañan la relación.

 

 

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