La neuropsiquiatra Amanda Céspedes explica que desde el conocimiento del desarrollo cerebral se puede plantear lo siguiente: el amor hacia los niños, expresado en respeto, atención solícita a sus necesidades, protección, compañía con atención plena, presencia constante y comprometida, amplía las redes neuronales al servicio de la inteligencia.

Pero, ¿qué características debiera tener una mamá/papá/cuidador con los niños menores de 3 años para lograr un buen desarrollo? Amanda Céspedes nos entrega algunas luces al respecto.

Acompañamiento amoroso

Como primera cosa la experta señala que es muy importante el acompañamiento amoroso, respetuoso y sensible a las necesidades de esa etapa. Los párvulos son extraordinariamente frágiles y lo más dañino para su desarrollo es la violencia que muchos padres y cuidadores ejercen cotidianamente sin percibir que están siendo violentos: el grito, el zamarreo, los castigos, hablarles con dureza, con expresión amenazante, el golpe y la negligencia (hacerse los sordos o ignorar al niño).

El poder del ejemplo

Como segunda cosa está la intención, es decir, preguntarse ¿qué es lo que debo entregar al niño en esta etapa de su desarrollo? Para responder esto se necesitan conocimientos y habilidades.

Amanda cita el siguiente ejemplo: queremos que nuestros hijos sean exitosos en el colegio, que saquen nota 7 en lenguaje y en inglés, pero cuando son párvulos no ponemos cuidado en cómo hablamos en casa; se dicen palabrotas (“garabatos”) delante del niño; la mamá no suelta en todo el día el celular y suele exclamar “¡Bacán! No me digai… no puh, cachai que no era esa la custión”, sin pensar que está en sus manos el que su pequeño o pequeña enriquezca la espléndida matriz verbal que comenzó a formar desde que llegó al mundo.

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