Mi hijo ronca: ¿por qué?

Casi todos hemos oído casos de personas que roncan, y los niños también pueden presentar ronquido durante la noche. Aunque esto suena divertido, a veces no lo es dado que este problema surge cuando hay un impedimento al libre flujo del aire por las vías respiratorias superiores. Esto puede ser causado por:

  • Un tono muscular débil en la lengua y garganta, que puede ocurrir en situaciones de excesiva relajación muscular.
  • Tejido excesivo en garganta. Es el caso de niños con grandes amígdalas o adenoides y personas obesas.
  • Paladar blando y/o úvula grandes. Éstos cuelgan hacia la garganta, reducen el espacio orofaríngeo y además sufren un balanceo durante la respiración, por lo que actúan como una válvula ruidosa.
  • Obstrucción nasal, ya que se requiere de un esfuerzo mayor para la inspiración, lo cual crea un vacío en la orofaringe, lo que acentúa el colapso de los tejidos circundantes.

¿Apnea del sueño?

Se estima que entre el 7 y 9% de los niños ronca. Sin embargo, en la mayoría este ronquido no se asocia con alteraciones respiratorias por lo que se denomina ronquido primario. Habitualmente los ronquidos en los niños son transitorios y se asocian más bien a cuadros de infecciones respiratorias altas y alergias nasales. Pero en algunos casos son permanentes y roncar puede ser el síntoma de una enfermedad conocida como síndrome de “apnea obstructiva del sueño” (SAOS).

Cuando estamos en presencia de este evento se producen episodios de pausas respiratorias. Se considera apnea cuando cesa la respiración por lo menos 10 segundos durante el sueño. La interrupción del paso del aire también disminuye la cantidad de oxígeno en la sangre y aumenta el anhídrido carbónico, lo que altera la frecuencia cardiaca. A largo plazo, este problema puede traer mecanismos compensatorios como aumento de la presión de la arteria pulmonar en un intento por mejorar la oxigenación  y esto con el tiempo implica un trabajo mayor para el corazón, que se puede ver afectado en muy raros casos. Además, los episodios de apnea producen despertar momentáneo del paciente y fragmentan el sueño haciéndolo poco reparador. El niño tiene pocas horas de sueño profundo, siendo éste indispensable para un buen descanso. Por ende, despierta cansado, se queda dormido con facilidad durante el día, suele presentar irritabilidad y mal humor durante el día y a veces se puede alterar el rendimiento escolar.

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Algunos síntomas clínicos en el SAOS de niño son:

1)Síntomas nocturnos:
  • Aumento del esfuerzo respiratorio
  • Ronquido nocturno
  • Sueño intranquilo y sudoración nocturna
  • Apneas
  • Posturas extrañas durante el sueño
2)Síntomas diurnos:
  • Respiración bucal
  • Alteraciones del comportamiento
  • Hipersomnia: bajo rendimiento escolar

Se estima que la prevalencia del verdadero SAOS en la infancia está entre el 0,7% y 3%. Lejos la causa más frecuente entre los 3 y 7 años es la hiperplasia (agrandamiento) de adenoides y amígdalas coincidiendo con el momento en que la relación tamaño de tejido adenoamigdalino versus el tamaño de rino y orofaringe es más desfavorable.  Es importante mencionar esto dado que el tejido adenoideo se atrofia con la edad y suele desaparecer en la adolescencia.

La obesidad es otro factor condicionante importante, sobre todo en niños mayores. Las causas exclusivamente nasales como alergias y desviaciones del tabique nasal producen ronquido pero en forma aislada no determinan apneas. Existen causas menos frecuentes de apnea en los niños como las malformaciones craneofaciales. Los niños con síndrome de Down tienen mayor frecuencia de apnea del sueño pues suelen tener hipoplasia mandibular (falta de desarrollo en la mandíbula), macroglosia (lengua más grande de lo normal) y disminución del espacio faríngeo. Otras causas son las malformaciones congénitas y en forma muy infrecuente tumores.

La necesaria evaluación

Dado que el ronquido en el niño puede asociarse a un problema mayor, como la apnea del sueño, es conveniente que quienes lo presentan en forma permanente y severa se sometan a una evaluación por un médico otorrinolaringólogo. Se debe realizar un exhaustivo examen de la nariz, boca, paladar y laringe. Es fundamental que los padres observen el sueño de sus hijos, pues habitualmente el diagnóstico de apnea en los niños es más bien clínico. Se realiza un interrogatorio detallado a los padres para pesquisar la presencia de pausas respiratorias durante el sueño. También existe un examen denominado polisomnografía que estudia el sueño nocturno y confirma el diagnóstico de apnea, sin embargo, como es muy complejo no se justifica realizarlo en niños con hiperplasia adenoamigdalina. Sólo se aconseja en casos complejos de duda diagnóstica.

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El tratamiento dependerá, por supuesto, del diagnóstico. Puede ser tan simple como tratar la reacción alérgica o una infección, operar o corregir una deformidad nasal, o en los casos más comunes, utilizar una cirugía para extirpar el tejido adenoideo y las amígdalas. Esta cirugía la realiza el médico otorrinolaringólogo bajo anestesia general. Tiene una baja tasa de complicaciones y es el único tratamiento aceptado en los casos de hiperplasia adenoamigdalina con apnea del sueño. Hay evidencias médicas que demuestran que la adenoamigdalectomía en estos pacientes produce un beneficio en la salud y bienestar del niño.

 

Por: Claudia Corssen, otorrinolaringóloga. 

 

 

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