Nadie puede negar la gravedad del Virus Respiratorio Sincicial. El llamado VRS produce infecciones respiratorias agudas en adultos y niños.

En niños menores de 2 años es la primera causa de bronquiolitis y neumonía. Respecto a recién nacidos puede no producir síntomas respiratorios y debutar como decaimiento o irritabilidad asociado a crisis de apnea o cianosis. En niños de 1 mes a 2 años en general produce tos y signos de obstrucción bronquial, con o sin fiebre, y debe tratarse con mucolíticos y broncodilatadores. Algunos niños presentan un cuadro grave con gran dificultad respiratoria, requerimientos de oxígeno e indicación de tratamiento hospitalizado. En tanto, en niños mayores de 2 años y adultos en general se presenta como un resfrío simple o bronquitis y el tratamiento es sintomático en la casa. Luego de una infección con VRS los pequeños pueden quedar con un estado llamado hiperreactividad bronquial en el que en relación a diferentes estímulos como resfríos, ejercicio o aire frío presentan obstrucción bronquial y deben usar broncodilatadores.

El contagio con VRS se produce a través de secreciones infectadas de un individuo enfermo. El virus permanece viable por horas en objetos y por más de 30 minutos en las manos si no se lavan. Se presenta en epidemias anuales durante el invierno y todos los niños han sido infectados al momento de cumplir 3 años.

Una vez producida la infección los síntomas se presentan luego de 2 a 8 días y la enfermedad dura entre 5 a 7 días. Algunos niños contagian hasta 4 semanas luego de enfermar. La manera más efectiva de prevenir el contagio es el adecuado lavado de manos.

Tratamiento para el virus

El tratamiento es sintomático y lo indica el médico para cada niño. Generalmente no se requiere el uso de antibióticos o descongestionantes.

Los pacientes menores de 6 semanas de edad, cardiópatas, con enfermedades pulmonares crónicas, prematuros o inmunosuprimidos tienen mayor riesgo de presentar una enfermedad grave y deben consultar de manera precoz. Algunos de estos últimos pacientes tienen indicación de recibir tratamiento profiláctico con anticuerpos específicos contra el VRS.

Todo niño con tos asociada a dificultad respiratoria o fiebre alta o decaimiento extremo o rechazo alimentario debe consultar al médico de manera inmediata.

Se considera dificultad respiratoria el aumento de la frecuencia respiratoria, retracción subcostal o supraclavicular, aleteo nasal, ruidos al inspirar o espirar.

Atención con los siguientes síntomas

  • Respira rápido y con dificultad.
  • Tiene quejido al respirar.
  • Se le hunden las costillas al respirar.
  • Está muy decaído.
  • Tiene tos o fiebre por más de dos días.

En los menores de 3 meses o niños prematuros, ponga atención si:

  • Deja de mamar o rechaza el alimento
  • Tiene tos.
  • Está decaído.
  • Tiene vómitos.

Cómo prevenir

Se han realizado muchos esfuerzos para intentar prevenir la infección por VRS, sin embargo, aún no se cuenta con herramientas óptimas. La lactancia materna ofrecería cierta protección, y hay estudios que sugieren que los niños alimentados al pecho tienen menor riesgo de adquirir una infección por VRS que requiera hospitalización.

Para prevenir la infección en el hogar se deben lavar las manos antes de atender a los lactantes y evitar la exposición de éstos a personas con infecciones respiratorias agudas. Esta misma medida es válida cuando existe un adulto mayor en el núcleo familiar.

En cuanto al uso de vacunas, aún no existe un producto registrado para prevenir la infección por VRS. Los estudios con las primeras vacunas con virus inactivado mostraron una severidad mayor de la infección en los niños vacunados. Actualmente se encuentra en desarrollo una vacuna de subunidades virales, que no ha presentado efectos adversos de importancia. Otras medidas de prevención importantes son:

  • No fumar dentro de la casa.
  • Encender y apagar estufas y braseros fuera de la casa.
  • Ventilar la casa por lo menos una vez al día, evitando corrientes de aire.
  • Preparar la casa tapando hoyos y rendijas.
  • Si se tiene que secar ropa dentro de la casa, hay que hacerlo en una pieza distinta a aquella en que permanece el niño.
  • No poner tiestos de agua sobre las estufas. Sólo se consigue que la ropa y las paredes se humedezcan.
  • Siempre será mejor abrigarse que usar estufa.
  • Mantener una temperatura estable en la casa para evitar lo cambios bruscos de ambiente.
  • No abrigar demasiado a los niños cuando permanezcan en lugares calefaccionados y cerrados. Sin embargo, hay que abrigarlos bien cuando deban pasar al frío.
  • Evitar lugares concurridos, como cines y mall.

Fuente: Dr. Héctor Aranibar, pediatra broncopulmonar. 

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