Embarazo: por qué cuidar el piso pélvico

El embarazo y el parto son una de las principales causas de debilitamiento del piso pélvico, estructura constituida por un conjunto de músculos y tejido conectivo que, en la mujer, mantienen el útero, la vejiga e intestino en su lugar para un correcto funcionamiento.

El doctor Rodrigo Guzmán, jefe de la Unidad de Piso Pélvico de Clínica Alemana, explica que “en el embarazo se producen diferentes hormonas que tienen por finalidad preparar esta zona para el paso del bebé, dándole más elasticidad, lo que puede debilitarla y favorecer el desarrollo de ciertas patologías, como la incontinencia urinaria de esfuerzo, que es el problema más frecuente en estos casos”.

Agrega que existen otros factores que hacen que algunas mujeres sean más susceptibles de padecer este tipo de problemas. Algunos de ellos no son modificables, como la predisposición genética (por características de su colágeno), y otros sí, como la obesidad y la constipación.

Incontinencia urinaria por esfuerzo

Esta patología consiste en el escape de orina al ejercer una fuerza, como cargar algo pesado o toser. Esto se ve facilitado por la presión que produce el feto dentro del abdomen. “Según algunos estudios, hasta un 40% de las mujeres pueden tener problemas de incontinencia urinaria durante el embarazo, en distintos grados de intensidad”, precisa el ginecólogo.

La principal forma de prevenir y tratar esta patología es con kinesiterapia del piso pélvico (ejercicios de Kegel), la que permite fortalecer los músculos de la zona y, a su vez, enseña cuáles se deben activar para mejorar la continencia. Así es posible evitar que el problema aumente y persista luego del nacimiento del bebé.

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“En el posparto hay un alto porcentaje de mujeres que presenta incontinencia de esfuerzo durante los primeros tres meses, pero solo un grupo continúa teniéndola luego del cuarto mes. Son ellas quienes probablemente requerirán una terapia más compleja en el futuro, la que puede incluir incluso la cirugía”, sostiene el doctor Guzmán.

Agrega que abordar esta patología a tiempo es muy relevante. “La incontinencia puede llegar a impactar de forma importante la calidad de vida, incluso, muchas pacientes dejan de participar en actividad sociales o de realizar actividad física, porque se sienten inseguras e incómodas”, explica.

Otros efectos en el piso pélvico

Además de la incontinencia urinaria, existen otras patologías del piso pélvico asociadas al embarazo o parto, como la constipación, la pubalgia (dolor del pubis), el prolapso y la incontinencia anal. Estos dos últimos son más comunes en las mujeres que han tenido partos vaginales.

El especialista explica que la kinesiterapia de piso pélvico ha mostrado ser efectiva en el manejo de la pubalgia y la incontinencia anal, aunque muchas veces se requieren tratamientos específicos.

“La kinesiología también podría ayudar a mitigar los síntomas de prolapso genital, que es cuando la vejiga, el útero o el recto pierden su posición original y caen a través de la vagina, lo que causa sensación de bulto y peso, entre otras molestias. Sin embargo, si el problema es de mayor magnitud, la indicación puede ser el uso de pesarios o la cirugía”, concluye.

¿Cómo prevenir?

  • Hacer ejercicios antes de embarazarse para mantener la musculatura tonificada y un adecuado control motor de esta.
  • Mantener una alimentación saludable.
  • Evitar actividades que impliquen mucha presión para el piso pélvico durante el embarazo y postparto.
  • Prevenir el sobrepeso y obesidad.
  • Tratar la constipación.
  • Realizar kinesiterapia del piso pélvico, guiada por un profesional, para preparar los músculos de esta zona.
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