No es necesario ser un bailarín o bailarina profesional para atrevernos a bailar, ya sea solos o en pareja. Al ser una actividad apta para todas las edades y presupuestos, es una muy buena opción de acondicionamiento físico, que también impacta positivamente en nuestra salud mental.

Solo es cuestión de organizarse y escoger el estilo que más nos acomode, ya que en la gran mayoría de los gimnasios y centros deportivos se imparten clases con distintos ritmos y para todos los gustos. Aquí te contamos cuáles son sus principales beneficios.

Fortalece la musculatura y la salud cardiovascular

“El baile practicado frecuentemente mejora de función cardiovascular, ayuda al control del peso, disminuye el edema en las extremidades y los calambres. De igual manera, reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial, incontinencias urinarias y, sobre todo, entretiene. Una muy buena alternativa es la zumba, que brinda una mayor capacidad aeróbica y muscular”, sostiene Daniela Acuña, kinesióloga de Vidaintegra.

Ayuda a controlar la depresión y el estrés

El baile, como actividad deportiva, “favorece la liberación de endorfinas, generando una mejor respuesta anímica, lo que ayuda al tratamiento y manejo de la depresión y del estrés. Además, permite la relajación muscular y la distracción necesaria para un mejor manejo del mundo tensional imperante”, señala Fernando Marchant, psicólogo de Vidaintegra.

Es un buen recurso para fortalecer vínculos afectivos con la pareja

“En el baile pasamos de la individualidad a la interacción. En él se combinan música, emociones, movimiento, ritmo, respiración, todo hace que se vibre armoniosamente con la vida y la pareja. Hay cercanía, distanciamiento, se danza expresando emociones y sentimientos, siendo un agradable juego vivenciado de a dos”, explica el psicólogo.

Tomar clases de baile es una buena forma de hacer nuevos amigos

Está comprobado que una vida social activa reduce el estrés y fortalece el sistema inmunológico. “Bailar no solo ayuda a la salud emocional y física, sino que impacta favorablemente en el mundo relacional, permitiendo el contacto con amistades y nuevas personas. Por ello, quienes lo practican se sienten menos solos y más felices. El baile es una gran oportunidad para que nuestro ser se exprese libremente”, afirma el especialista de Vidaintegra.

Tipos de baile

  • Bailes de salón: el tango y los bailes típicos son especialmente recomendados para los adultos mayores. No requieren grandes habilidades y los movimientos son más bien simples, lo que disminuye el riesgo de sufrir algún accidente.
  • Baile entretenido: clases realizadas al ritmo de las canciones de moda, con el objetivo de que los asistentes se entretengan, aumenten su gasto de energía y liberen tensiones. Mucha gente en los gimnasios realiza una clase de baile antes de comenzar sus rutinas de ejercicios localizados o de fuerza, lo cual es una muy buena alternativa.
  • Danza del vientre: una de las más antiguas del mundo, sus movimientos cadenciosos no sólo hacen desaparecer cualquier tensión física o psíquica, sino que favorecen el funcionamiento del aparato reproductor y calman las molestias de la menstruación y la menopausia.
  • Tecno, hip hop, disco y funk: ayudan a mejorar la capacidad cardiorrespiratoria, ya que son trabajos aeróbicos que incrementan el gasto de energía y mejoran el ánimo.
  • Zumba: es uno de los bailes que más calorías quema, además de ayudar a tonificar el cuerpo. Resulta perfecta para aquellos que no gustan de las clases de bailes tradicionales.

Beneficios físicos del baile

  • Mejora la amplitud del movimiento y rango articular.
  • Favorece la flexibilidad muscular y otorga un incremento en la capacidad funcional del músculo.
  • Mejora la fuerza muscular y la capacidad contráctil.
  • Favorece el metabolismo, incrementando el gasto energético y ayudando a mantener el peso dentro de parámetros normales.
  • Ayuda a tener un mejor estado óseo y articular.
  • Disminuye la fatiga muscular.
  • Mejora el trabajo de coordinación y de flexibilidad.
  • Incrementa el colesterol bueno (HDL) y disminuye el colesterol malo (LDL).
  • Favorece el drenaje de líquidos y toxinas, así como la eliminación de las grasas.
  • En edades maduras, es recomendable para prevenir la osteoporosis.
  • Estimula el flujo sanguíneo y el funcionamiento del sistema respiratorio.

Beneficios psíquicos

  • Aumenta la autoestima.
  • Permite desinhibirse y liberar tensiones.
  • Es un buen método para superar la soledad y establecer nuevas relaciones sociales.
  • Fomenta la confianza en sí mismo y la claridad del pensamiento.