¿Cómo reconocer el síndrome de ovario poliquístico?

Es frecuente oír que ciertas mujeres puedan tener períodos menstruales irregulares. Algunas dejan de tener períodos, mientras que otras pueden tener dificultad para quedar embarazadas. Estas mujeres comienzan a buscar respuestas a estas problemáticas de salud, y quizás la causa pueda estar en el llamado Síndrome de Ovario Poliquístico.

Si bien existen numerosas definiciones, se puede resumir que el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) es una alteración endocrino-metabólica que afecta a la mujer y que se caracteriza por un aumento de los niveles de hormonas masculinas (hiperandrogenismo), lo cual se asocia a problemas ovulatorios y agrandamiento de los ovarios con aparición de múltiples y pequeños quistes.

Existe evidencia de factores genéticos involucrados, por lo cual las hijas y hermanas de una paciente con SOP tienen un riesgo aumentado. Asimismo, se ha observado que se presenta con mayor frecuencia en mujeres con antecedentes familiares de diabetes. La obesidad y el bajo peso de nacimiento también se consideran factores de riesgo para desarrollarlo. Los múltiples mecanismos causales se traducen en una elevación de las hormonas luteinizante (LH, por su sigla en inglés) e insulina, las cuales ocasionan en los ovarios una mayor secreción de hormonas masculinas o andrógenos. Se estima que afecta a cerca del 10% de las mujeres antes de la menopausia.

Consultamos con el Dr. Rodolfo Lahsen, médico internista y diabetólogo, para dar respuesta a las principales interrogantes que surgen acerca de una dolencia que puede estar afectando a muchas sin saberlo.

¿A qué edad puede aparecer el SOP?

Tradicionalmente se ha catalogado al SOP como una enfermedad de la mujer en edad reproductiva, pero puede aparecer en la edad pre-puberal o incluso antes. Por tal razón, en aquellas niñitas con antecedentes familiares de SOP o diabetes, o que han tenido un bajo peso al nacer o presentan obesidad es clave la prevención, la cual se basa en el tratamiento y prevención de la obesidad y la consulta oportuna al especialista indicado de acuerdo a los síntomas que pudieran presentarse.

¿Qué síntomas lo acusan?

Son numerosos los síntomas del SOP. Sin embargo, lo habitual es que no estén todos presentes en una paciente determinada. Éstos comprenden las siguientes alteraciones:

  • Ginecológicas: presencia de quistes ováricos o aumento del tamaño ovárico, irregularidades menstruales, infertilidad, abortos, diabetes gestacional, preeclampsia, parto prematuro, mortinatos, recién nacidos pequeños para la edad gestacional.
  • Dermatológicas: aparición o agravamiento del acné, aumento del vello corporal (hirsutismo), caída del cabello (alopecia androgénica), manchas oscuras y/o pequeñas carnosidades en la zona posterior del cuello, axilas e ingles (acantosis nigricans, acrocordon).
  • Cardiometabólicas: obesidad tipo androide o “tipo manzana”, caracterizada por un acúmulo de grasa en el abdomen, resistencia a la insulina, hiperinsulinismo, hipoglicemia, intolerancia a la glucosa, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, aumento de los triglicéridos y disminución del HDL (colesterol “bueno”). Estas alteraciones aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
¿Quién es el especialista que debe tratarlo?

Las manifestaciones del SOP son tan variadas que las pacientes pueden consultar a diversos especialistas: ginecólogos, dermatólogos, endocrinólogos, diabetólogos, nutriólogos o cardiólogos. Todos ellos son necesarios en algún momento del diagnóstico y el tratamiento, requiriéndose más que un especialista un enfoque multidisciplinario.

¿Cuál es el tratamiento hoy en día?

El tratamiento debe ser multifactorial, abarcando todas y cada una de las alteraciones que tenga la paciente. Básicamente, debe tratarse el exceso de andrógenos, los problemas ovulatorios y la resistencia a la insulina. En la actualidad, considerando que cerca del 70% de quienes presentan SOP tienen resistencia a la insulina, el empleo exitoso de fármacos que disminuyen esta resistencia, como la metformina, se han constituido prácticamente en la base de la terapia.

¿Cómo se maneja el tema hormonal?

El uso de ciertos anticonceptivos orales ayuda a la mejoría de algunos síntomas, como las irregularidades menstruales, el exceso de vello y el acné. En ocasiones es necesario el uso de fármacos anti-andrógenos e incluso cirugía ovárica. Éste es un aspecto muy importante para la mujer, pero es necesario paralelamente tratar la resistencia a la insulina.

¿Qué sucede si no se trata?

Debido a lo variado de sus manifestaciones es habitual que la paciente consulte precozmente a algún especialista por alguna de ellas. En caso de no ocurrir, la mujer está expuesta a un elevado riesgo reproductivo en edades tempranas y a un elevado riesgo cardiovascular en edades avanzadas. Paralelamente, las alteraciones cutáneas y del peso corporal aumentan el riesgo de problemas emocionales como baja autoestima, trastornos del apetito, ansiedad y depresión.

¿Cómo se puede prevenir?

Lo más importante es la prevención y tratamiento de la obesidad y sus trastornos asociados, como la resistencia a la insulina, especialmente en pacientes con antecedentes familiares de SOP y de diabetes.

¿Existe riesgo de cáncer asociado?

Los problemas ovulatorios producen un aumento relativo de los estrógenos, lo cual se ha asociado a un mayor riesgo de cánceres, especialmente endometrial y de mama.

¿Cuál es su relación con la diabetes?

Cerca del 70% de las pacientes que presentan el SOP tiene resistencia a la insulina, fenómeno que está presente en la mayoría de las personas que presentarán diabetes tipo 2. La resistencia a la insulina es compensada por el páncreas con la producción de mayores niveles de insulina, lo cual lleva a la larga a la “fatiga” de este órgano, siendo entonces incapaz de mantener esta secreción con lo cual aparece en una primera etapa la intolerancia a la glucosa o prediabetes y posteriormente la diabetes.

¿Cuál es su relación con la fertilidad?

Los altos niveles de andrógenos producidos especialmente por los ovarios en las pacientes con SOP se acompañan de anovulación, vale decir ausencia de ovulación en el ciclo menstrual. Lógicamente esta paciente tendrá dificultad para lograr el embarazo (infertilidad), y también presentará mayores riesgos en caso de embarazarse: abortos, mortinatos, retardo o incremento del crecimiento fetal, diabetes gestacional, preeclampsia.

 

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