Mujeres embarazadas: ¿deben tener cuidados especiales en la playa?

En el periodo del embarazo suelen surgir algunas dudas, muchas asociadas a ciertos mitos, que a veces preocupan a la futura mamá.

Al respecto, el académico de la Facultad de Medicina de la U. San Sebastián, Juan Carlos Chirino, asegura que la principal medida en verano y en la playa es evitar la exposición directa al sol por largos periodos de tiempo, “principalmente en horas donde existe mayor índice de radiación ultravioleta, que en promedio es entre las 11:00 y 15:00 horas, además de utilizar ropa que permita cubrir las zonas del cuerpo altamente expuestas, un protector solar adecuado y buena hidratación”.

Asegura que para favorecer la producción de vitamina D y otros beneficios “debe ser una exposición controlada, generando un equilibrio y evitando los efectos adversos asociados a la radiación ultravioleta. En este sentido se recomienda la exposición directa unas tres veces por semana de no más de 15 a 20 minutos, con la precaución de proteger la cara, zona más sensible a los rayos UV”.

Bañarse en la playa

Respecto a si es recomendable que una embarazada de seis o más meses se bañe, el matrón puntualiza que “lo puede durante toda su gestación, ya sea en lagos, playas, ríos, piscinas e incluso aguas termales, siempre y cuando no presente contraindicaciones asociadas a alguna patología que se lo impidan. En el caso de inmersión en agua caliente, esta no debe sobrepasar los 37°C, además de asegurarse que en los espacios donde se bañe, cuenten con normas de higiene básicas que garanticen, lo máximo posible, la calidad del agua”.

Respecto a aquellas mamás que vayan con sus lactantes a las playas, Chirino asegura que “en el caso de los recién nacidos es importante no exponerlos al sol directo, especialmente antes de los seis meses, ya que hasta esa edad no se recomiendan los protectores solares por la sensibilidad que presentan en su piel, siendo la sombra y ropa adecuada una buena prevención para la exposición. El bloqueador puede empezar a utilizarse a partir de los seis meses y con moderación hasta que el niño cumpla un año, siempre observando las reacciones que pueda presentar con su aplicación”.

Lo importante “es considerar que los baños de sol también son beneficiosos en los recién nacidos, por lo cual se recomienda que al exponerlos al sol, sea por un corto tiempo, de unos 30 segundos al día solo con pañal, protegiendo su cara y en horarios con el menor índice de radiación UV”.

Beneficios

Según Chirino, aunque la preocupación y protección del sol debe ser constante, es muy importante distinguir que “la exposición al sol tiene diversos beneficios para la salud en las embarazadas, entre los cuales está la regulación de los ritmos circadianos o ritmos biológicos, mejorando el estado de ánimo y predisposición a la depresión, fortalecimiento del sistema inmune y cardiovascular, entre otros beneficios donde se destaca  la producción de una vitamina muy importante para el ser humano, especialmente para una embarazada, la vitamina D, la cual permite la absorción del calcio en el organismo, el mineral de mayor predominancia en el cuerpo, y que en el caso de una embarazada es necesario aumentar considerablemente sus niveles durante la gestación”.

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