Hace unos días vimos un mensaje que decía lo siguiente: “Si un niño logra manejar matemáticas avanzadas, hablar dos idiomas o tener excelentes notas, pero no puede regular sus emociones, practicar la resolución pacífica de conflictos o manejar el estrés, nada de lo anterior importará realmente”.

Este es un mensaje popular, pero que reafirma la dicotomía que muchos creen que existe entre el aprendizaje académico y el aprendizaje socioemocional.

Aunque siempre hay excepciones, lo que en realidad se observa en las salas de clases es que los niños que logran matemáticas avanzadas, hablar dos idiomas o tener buenas notas, frecuentemente saben regular bien sus emociones, tienen buenas relaciones interpersonales y manejan el estrés.
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