La bondad es la virtud en la que una persona renuncia a la indiferencia común y mira con amor a los demás. Se manifiesta cuando consideramos con cuidado las decisiones que podemos tomar, y nos inclinamos por aquella que nos parece mejor para garantizar el desarrollo y la felicidad de quienes nos rodean.

Como padres debemos ayudar a los niños a comprender que lo que hagan o dejen de hacer tendrá una repercusión directa en el bienestar de los demás. Hay que recordarles que la bondad es generosa y no espera nada a cambio. No podemos olvidar que nuestros hijos aprenden de nuestro ejemplo, por lo que debemos esforzarnos por ver lo bueno y evitar enjuiciar las actitudes de los demás, comprendiendo a las personas y sus necesidades, con una actitud paciente y con ánimo equilibrado.

¿Por qué fomentar la bondad?

  • Porque hemos sido creados para amar, ser amados, compartir y contribuir al bien común.
  • Porque todos tenemos algo bueno que dar y, en justicia, es nuestra obligación desarrollar lo positivo que tenemos para darlo a los demás.
  • Porque es la bondad la que nos lleva a tratar a todos con amabilidad y educación. Nadie merece maltrato.
  • Porque es la base de la tolerancia y de la convivencia pacífica.
  • Porque quien no reconoce el valor de los otros, no será capaz de superar el egoísmo y la superficialidad, y no llegará a establecer relaciones interpersonales estables y firmes.

¿Cómo vivir la bondad?

  • Desarrollando al máximo las cualidades y talentos, y aprovechándolos para responder ante las necesidades de los demás.
  • Hablando de los demás con respeto; no criticar o contar mentiras sobre alguien. Nadie merece que se hable mal de él.
  • Tratando a todos con amabilidad, bondad y alegría. Nadie merece maltrato.
  • Cumpliendo las tareas con responsabilidad y amor. Así no se desperdician los dones y talentos.
  • Teniendo iniciativa y no conformándose con cumplir lo mínimo.
  • No quedarse callado o sin hacer nada cuando se puede y se debe ayudar a alguien que lo necesite.
  • Valorando y cuidando el trabajo y esfuerzo de los demás.
  • Pidiendo perdón a tiempo y haciendo lo necesario para remediar toda acción en la que no se actúe con bondad.
  • Saludando, dando las gracias, pidiendo las cosas por favor, despidiéndose, tratando a las personas bondadosamente.
  • Actuando con los otros como quisiera que le traten a uno.

¿Qué dificulta esta virtud?

  • La sociedad materialista y utilitaria que nos lleva a conseguir lo que deseamos, aún a costa de los demás.
  • El egoísmo, que nos impide ver las necesidades y derechos de los demás, y nos hace pensar que únicamente nosotros los tenemos.
  • El pedir a los hijos cosas injustas, por ignorancia o por comodidad.
  • Los prejuicios ante los demás y no conocer la dignidad de las personas.
  • El rencor, la envidia y la indiferencia ante las necesidades de los demás.
  • La falta de sencillez y humildad para reconocer los propios errores.

 

Por: Fundación Net.