Los 5 tipos de estrés más frecuentes a fin de año

El fin de año es una fecha que siempre llega más rápido de lo que esperamos. Mientras los niños salen de vacaciones y empiezan a disfrutar de sus días libres, los adultos deben enfrentar el cierre de doce meses de trabajo, además de la preparación para el comienzo de un nuevo ciclo. Como explica la psicóloga de Centros Médicos Vidaintegra, Paulina Pérez, “los estímulos ambientales que generan estrés son casi inevitables, por ende, más que evitarlos, hay que aprender a enfrentarlos y desarrollar una mejor calidad de vida en general”.

El estrés es un estado de preocupación simple que aparece cuando algo sobrepasa la capacidad del cuerpo y la mente de enfrentar tal situación. La especialista identifica los cinco tipos de estrés más frecuentes en los pacientes durante fin de año:

1-Cansancio acumulado:

Se empieza a sentir la suma del agotamiento y muchos ya anhelan la llegada de las vacaciones. Además, el gasto de energía que se ha invertido en alguna labor específica ya se puede percibir en el cuerpo.

2-Cierre de procesos:

Los estudiantes deben terminar su año escolar, los profesores comienzan a hacer el cierre de ciclo de cada alumno, los padres están pendiente de este proceso y los trabajadores en muchas empresas también dan fin a sus jornadas laborales y muchas veces, por esto mismo, se aumenta la carga. Por otro lado, hay personas que deben cumplir metas, por ejemplo en el mall o en ventas, donde aumenta la demanda por la llegada de las fiestas.

3-Cambio de clima:

Esta nueva época que comienza trae consigo más horas de luz y aumento de la temperatura, por lo que se produce un cambio a nivel biológico al cual no todos se adaptan con facilidad. Existe la llegada de alergias, sensibilidad al sol, cambios hormonales (aumento de serotonina, por ejemplo), fatiga o hiperactividad. Además, hay que usar menos ropa, lo que para algunos implica un complejo físico.

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4-Ritmo acelerado:

Por la llegada de las fiestas de fin de año, las personas salen de compras, y no sólo aumenta el gasto económico, sino que también se percibe un mayor flujo de vehículos y peatones en la calle. Muchos se movilizan de forma acelerada, tratando de ganar un lugar o la mejor oferta.

5-Anticipación ante el año que viene:

Muchos están visualizando el próximo año y las metas que les gustaría alcanzar. Esto en ocasiones genera miedo al fracaso, por las expectativas que se desarrollan en la frase “lo que se espera de mí…”.

Síntomas

La forma en que afrontamos este tipo de situaciones o adversidades, determina cómo las experimentamos. “Si me dejo llevar por el estrés significa que no soy consciente de que existe un estímulo que me sobrepasa y no coloco límites a las demandas ambientales” aclara la psicóloga.

Entre los síntomas del estrés encontramos angustia, preocupaciones, irritabilidad, ansiedad, insomnio, apresuramiento, olvidos, y también se pueden observar indicios corporales, como problemas estomacales, dolores musculares, alergias en la piel, dolores de cabeza, entre otros.

Cómo evitar el estrés

Para este fin de año, es importante aprender a descansar y dormir las horas necesarias. También debemos organizar de antemano los cierres de procesos y no a última hora. La especialista recomienda “adecuarse a los cambios que se producen en estas fechas, sin realizar gastos excesivos e innecesario de dinero y bajar las expectativas del año que viene, sin presionarse uno mismo”.

En resumen, debemos enfrentar el estrés y tratar de disminuirlo para bajar la sintomatología, que afecta constantemente la calidad de vida. Paulina Pérez entrega algunos consejos para lograr esto último:

  • Delegar tareas y decir NO cuando sea necesario.
  • Eliminar los pensamientos negativos, ser más paciente, tolerante.
  • Practicar una respiración y ritmo diario más lento.
  • Hacer actividades distractoras y entretenidas mínimo 2 veces por semana.
  • Reír.
  • Descansar.
  • Aceptar los cambios.
  • Bajar la auto exigencia y aumentar la autovaloración.
  • Expresar emociones y compartir ideas con otros de confianza.
  • Realizar ejercicio físico, mantener una alimentación sana y tomar agua.
  • Buscar alguna terapia que ayude a relajar, como psicoterapia, terapias alternativas, yoga, meditación, entre otras.
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