Sofía, de 8 años, llega a mi consulta con sus padres. Tras acomodarse en el sillón les pregunto en qué puedo ayudar. La madre me dice que su hija tiene problemas en el colegio y, como consecuencia de ello, baja autoestima. Constantemente llora y dice que es una tonta, todo le cuesta y no sabe hacer sus tareas. Mientras la madre me cuenta el problema, su hija la interrumpe y corrige: “Mamá, te equivocaste, acuérdate bien”. Luego, mirándome me dice: “Mi mamá me mintió, me prometió un regalo si estudio, pero no me lo trajo” y “Mi profesora es una pesada, me dice que tengo que hacer el trabajo de nuevo, pero ella no entiende que a mí me cuesta”.
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