Mamás primerizas: cómo dejar atrás el miedo y el estrés

¿Estará sano?¿Sabré cuidarlo? ¿Sabré educarlo?¿Por qué llora? ¿Soy una mala madre por querer darme una tarde libre? ¡Estoy agotada! Estas y otras preguntas y afirmaciones nos hacemos desde que sabemos que estamos esperando un hijo. Y cada uno de estos cuestionamientos nos provoca tremenda ansiedad.

Si no fuera suficiente, otras personas se acercan a cualquier madre, especialmente las primerizas, para dar sugerencias o instrucciones que provocan más dudas y temores en la mamá novata.

Pon atención a estas recomendaciones y disfruta  tu maternidad!!!!

No estás sola

Lo primero: TODAS hemos estado ahí. Todas hemos sentido nerviosismo e inseguridad de nuestra primera vez como mamás, hemos ido superando algunos de nuestros miedos y aprendiendo con aquellos que nunca se nos han quitado… Espero que este reconocimiento te ayude a saber que no estás sola. Nadie nace siendo una madre experta. NUNCA nadie (ni siquiera después de muchos hijos) es una madre experta.

Saber lo que se hace

Desde el principio de la historia todos los padres de familia nos hemos equivocado en algo en la crianza de los hijos. Así que con la certeza de que cometerás un desacierto, trata de educar sin miedo. Aunque tengas alguna duda —y te aseguro, tendrás muchas— actúa frente a tus hijos como si supieras lo que estás haciendo. Esto les transmite una sensación de confianza y de protección que se reflejará en su conducta y en la relación contigo. Haz lo que tengas que hacer de la mejor manera que eres capaz, siempre rodeada de amor, y tu hijo estará bien.

Permítete equivocarte

No seas una crítica demasiado exigente de ti misma. Puedes sentir ganas de llorar si tu bebé está toda la tarde llorando y no identificas el motivo. Quizás quieres gritar en un momento de desesperación (eventualmente, claro). Puedes sentirte mal por un error cometido… pero es necesario que el periodo de sentirte mal dure lo menos posible y que este sentimiento no impida que sigas cumpliendo con tu deber de madre: cuidar y criar a tu hijo. Conforme tu hijo vaya creciendo, comprobarás que los errores son parte de una educación normal y que, para hacerlo bien, deberás incluir la frase “Perdona, hijo, me equivoqué”, de vez en cuando.

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Ayuda

Para apoyarte en el proyecto de ser cada día una mejor mamá (recuerda, no una “mamá perfecta”, solo mejor) no dudes en pedir ayuda y/o consejo. Pensar que lo puedes todo, sola, es ingenuo y agotador. Identifica a las mejores candidatas para orientarte en lo que desconozcas y para cuidar de tu pequeño cuando sientas que necesitas recargar energía. Los americanos dicen certeramente que “se requiere un pueblo para educar a un hijo”, pues es solo con la participación de toda una comunidad que se logra completar la tarea de la mejor manera.

El papá

Aunque las mamás —primerizas o no— somos muy territoriales con nuestros hijos (no nos gusta mucho compartirlos) es importante darles la oportunidad de gozar y aprovechar la experiencia de convivir con otros familiares y personas de tu confianza. Pero sobre todo: no lo limites de vivir el estilo distinto y enriquecedor del otro primerizo en la familia: el papá.

Ganar experiencia

Los hijos crecen muy rápido. Disfruta de cada una de las etapas lo más que puedas. Algunas son más agotadoras que otras. Algunos momentos serán frustrantes y otros francamente preocupantes… pero todos sirven para ir ganando experiencia, capacitándote para ayudar a tu hijo a convertirse en un adulto íntegro.

 

Por: Mónica Bulnes, sicóloga. www.preguntaleamonica.com

 

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