Cómo reconocer el déficit atencional

Más de una preocupación se nos viene a la cabeza cuando nos citan al colegio para decirnos que nuestro hijo no presta atención en clases, se distrae con facilidad, es hiperactivo y tiene dificultad para realizar las tareas y actividades.

Es normal que los pequeños sean más distraídos y les cueste trabajo permanecer mucho rato quietos. Sin embargo, cuando esto perdura en el tiempo y se va incrementando es necesario recurrir a un especialista para ver si nuestro hijo sufre de un trastorno llamado déficit atencional.

Este es uno de los desórdenes neuro-conductuales más comunes y diagnosticados en los niños. “Se manifiesta en la esfera del comportamiento y de la conducta del sujeto, que le genera desadaptación en los ámbitos personal, familiar, escolar (o laboral) y social”, explica la neuróloga infantil, Paola Santander, de Clínica Indisa.

La doctora comenta que el déficit atencional se puede presentar de diferentes maneras: en un 20 a 30% predomina la desatención, en un 15% la hiperactividad e impulsividad, y en un 50 a 60% los tres aspectos.

Tome nota

Las principales características de estos grupos asociados al déficit atencional son las siguientes:

Síntomas de falta de atención:

  • No presta atención a los detalles.
  • Tiene dificultad para mantener la atención en tareas o en juegos.
  • Cuando se le habla de forma directa parece no escuchar.
  • No finaliza las tareas escolares, encargos u obligaciones.
  • Tiene dificultad para organizarse.
  • Se distrae fácilmente.
  • No sigue instrucciones.
  • Con frecuencia pierde sus útiles escolares y sus juguetes.

Síntomas de hiperactividad:

  • Mueve sus manos y pies constantemente.
  • Abandona su banco cuando debe permanecer sentado.
  • A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros.
  • Corre, salta y trepa en situaciones inapropiadas.

Síntomas de impulsividad:

  • Actúa y habla sin pensar.
  • Suele interrumpir a los demás.
  • No espera su turno para hablar.
  • Responde sin que se haya terminado de hacer la pregunta.

¿Cuál es el tratamiento?

La doctora Paola Santander señala que “las bases del tratamiento son el manejo conductual, intervención familiar, intervención en el colegio y tratamiento farmacológico”.

Agrega que “los objetivos de la terapia son promover el aprendizaje escolar, disminuir conductas hiperactivas, favorecer la relación social, mejorar el ajuste social y autoestima, y manejar problemas coexistentes”.

Por otro lado, la neuróloga de Clínica Indisa comenta que “el tratamiento farmacológico tiene como propósito mejorar la atención e impulsividad, mejorar el rendimiento académico y las actividades escolares, y mejorar varios dominios. Por ejemplo, relación con los pares y desempeño académico”.

 

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